sábado, 13 de octubre de 2007

Once de Septiembre


De aquí, puedo divisar dos titanes de concreto, veo su inmensidad, pero éstos ven aún más.
De lo alto de su magnificencia se aprecia la delicada Dama con su antorcha de libertad.
Al enfocar la mirada mas abajo se ve que Nueva York despierta con los primeros rayos cálidos del sol.
Más, hoy es un día especial, en el aire se saborea ira y rencor.
¿Estos sentimientos son razonables?. No soy quien para responder, pero estoy conciente de que hay mucho dolor en la situación, mucha muerte.
Ahora, es cuando los gigantes son derribados de una estocada por aves de acero con un vuelo de venganza.
Éstas penetran en el corazón de los Estados Unidos, que ve como su gente se aleja como plaga saliendo de su hormiguero.
Siente la maldad junto con la culpa de sus actos.
La tristeza y el luto envolvieron de oscuridad este país, que de un segundo a otro pasó de ser una potencia de gloria al país mas melancólico del planeta y el universo.
Muchos ángeles que gozaban de inocencia van camino al cielo, su vida fué determinada por otros que jugaron a ser Dios.
Pero Dios, ¿Dónde esta Dios?.
Que fácil es perder la fe entre tanta muerte y sufrimiento, que fácil es decir que Dios no estuvo presente, que nos abandonó.
Nadie piensa que Él ve a sus hijos cegados por la ira repartiendo muerte por doquier.
Dios ve y siente a su creación destruida por su creación.
"No culpen a Dios por los errores de humanos que no aceptan su responsabilidad, provocando que día a día sea un Once de septiembre mas"

viernes, 12 de octubre de 2007

Ninja del bosque


Tantas noches largas de soledad, creciendo en la oscuridad de este lugar, con una compañera fiel, mi cobra plateada, capaz de matar a cualquiera por defenderme con tan solo una orden.
Ella ilumina mi camino, reflejando la luz de la luna.
Sin convivencia alguna, pues mis manos ya no acarician y mis pisadas no se escuchan.

Mis juguetes vuelan de un lado a otro en las sombras, clavandose en tu alma y cuerpo.
Mi nombre intimida y mis vestiduras negras delatan orgullo y sabiduría.
Mi cara oculata significa que no quiero las disculpas de los caidos, pues la soberbia me destruye poco a poco.
Pero no caeré, el día que no pueda más, mi cobra, con una mordida certera tomará mi vida en penumbras.